lunes, 27 de junio de 2011

Marktel: el cortijo del marqués

José María Horrillo López del Rey, marqués de Vivanco, es el dueño de Marktel, dedicada al negocio del telemárketing. En esta empresa no se respetan los mínimos derechos democráticos, y se suceden las presiones y las amenazas a los delegados sindicales que no se pliegan a los deseos del marqués.

La inspección de trabajo ha sancionado a Marktel a pagar miles de euros por acosar a los delegados sindicales que no rinden pleitesía al dueño del cortijo.

Mientras el señor marqués se hace fotos para rentabilizar en términos de imagen cada euro que dona a las iglesias de su marquesado, su empresa Marktel hacía caja con despidos masivos. Evidentemente, Marktel no es la única empresa que ante la mínima dificultad, en vez de mejorar su organización e innovar su tecnología opta por lo fácil, por despedir.


Al amparo del enorme desequilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado de trabajo la empresa está aprovechando el miedo de los trabajadores a perder su empleo para intentar acabar con una de las pocas armas de defensa que les quedan a los trabajadores de Marktel, los sindicatos. En los ultimos meses los ataques más o menos sutiles y las amenazas contra los sindicalistas de la empresa no han dejado de sucederse.

El señor marqués tiene el dudoso gusto de presentar su cortijo, la empresa Marktel, llevada a punta de látigo, como una empresa “con responsabilidad social”. Quizá el marqués de Vivanco tiene una concepción particular de la responsabilidad social, que incluye los despidos masivos y la persecución de los delegados sindicales que no le besan el anillo.

O quizá José María Hornillos haya encontrado una máxima que le lava la conciencia y justifica tanta contradicción: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda.

jueves, 16 de junio de 2011

De Stonewall a Chueca, pasando por Sol

“¿A quién le molesta? ¡Orgullo es protesta!” - Bloque Alternativo, Madrid 2007

MADO (Madrid Orgullo) ha supuesto históricamente la convergencia de intereses entre las tramas de poder político-empresarial del conglomerado AEGAL-COGAM-FELGTB, próximo al PSOE, y el Ayuntamiento gobernado por el PP. MADO son las fiestas que se realizan en las calles de Chueca (importante) durante la “Semana del Orgullo LGTB”. Son viejos conocidos de lectores de publicaciones como Diagonal: se ha hablado en esas páginas de sus prácticas abusivas, como auto-adjudicarse la potestad de restringir el acceso a las calles con barras e incluso cacheos en busca de bebida, además de acosar a las y los migrantes que intenten comerciar con alcohol.

Al igual que sucede con el 1 de Mayo, poca gente recuerda exactamente que se rememora y que significa la fecha del “Orgullo LGTB”: hablamos de los disturbios frente a los abusos policiales que se iniciaron en la madrugada del 28 de junio de 1969, propagándose violentamente durante varias noches, y que para mucha gente supone el origen del movimiento LGTB o más recientemente LGTBQ. Durante estos años, han sido numerosas las voces que han denunciado la deriva de un Orgullo cada vez más festivo, con poderosos intereses económicos de por medio y con ausencia total de contenidos políticos.

Este año 2011 se ha dado una situación totalmente paradójica respecto al Orgullo. Recientemente saltaba a prensa que un grupo de supuestos “Indignados” había convocado caceroladas en Chueca e incluso un agresivo escrache al alcalde Alberto Ruíz-Gallardón, inspirados al parecer por el nuevo Movimiento 15M. Pero en esta ocasión no se demandaba un Orgullo más revindicativo o al menos menos mercantilizado, sino que simplemente se denunciaba un hipotético “veto” institucional al Orgullo de este año, que supondría la no autorización por parte del Ayuntamiento de barras en la calle y del habitual y clásico escenario para conciertos en la Plaza de Chueca. Esto es debido a nueva normativa de ruido aprobada en febrero, y que ha utilizado Asociación de Vecinos de Chueca en sus denuncias del Orgullo de este año, al hilo de su petición histórica de otro modelo de fiestas y de una programación cultural alternativa.

Al ver peligrar los ingresos de sus hosteleros este año por la no instalación de dos escenarios y barras, la respuesta del entorno de MADO ha sido jugar con dos barajas: por un lado, airear en prensa el supuesto boicot institucional al Orgullo, y por otro, “calentar” la cacerolada y movilizaciones lanzadas desde Facebook -hay vídeos en Youtube donde se reconoce a gente de MADO y a Carla Antonelli, diputada del PSOE- filtrándose en las asambleas el nombre y dirección de Esteban Benito, presidente de la AAVV de Chueca. Hay que resaltar que estos días Benito ha denunciado amenazas y todo tipo de coacciones por parte de los organizadores del MADO. En la segunda cacerolada convocada, Benito finalmente fue el objetivo de un intento de nuevo escrache similar al de Gallardón. “Orgullo es protesta”, si, pero no al servicio de intereses patronales y partidistas.

miércoles, 15 de junio de 2011

Yo estuve ahí

Medio millar de personas se concentran en estos momentos para evitar el desahucio, previsto para esta mañana, de una familia en el barrio madrileño de Tetúan. Se trata de la primera acción de estas características en Madrid, después de que en Barcelona y Murcia las plataformas de afectados por las hipotecas hayan paralizado cerca de 30 desahucios de esta manera en los últimos meses.

La convocatoria inicial de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid fue apoyada por la red Democracia Real Ya y ha encontrado eco en la asamblea del movimiento 15M en el barrio de Tetuán. El apoyo a esta acción fue expresado también en la asamblea interbarrial del pasado domingo en la Puerta del Sol, donde decenas de juntas barriales del movimiento 15M se adhirieron a la convocatoria.

Decenas de personas de todas las procedencias, en un reflejo fiel de la realidad multiétnica del barrio de Tetuán, están apoyando a la familia amenazada de desahucio, compuesta por una pareja de mediana edad y su hija de 16 años. Un juzgado decidió aprobar el desalojo de la familia hace 5 semanas, después de un proceso judicial de un año y medio.

Anwar, un panadero libanés de 55 años, dejó de poder pagar al BBVA la cuota mensual de 1.400 euros por el piso de 65 metros cuadrados después de tener que cerrar su negocio. En la subasta, la entidad se hizo con el piso por el 50% de los 210.000 euros que le concedió en su día a la familia para poder comprar el piso. Como le ocurre a decenas de hogares hipotecados en el Estado español, esta familia todavía tendrá que seguir pagando la diferencia al banco pese a que éste se haya quedado con el piso.

La concentración tratará de impedir que el secretario judicial pueda certificar el desalojo de la familia. En estos momentos, informa Tomás Muñoz, el secretario ha llegado al lugar de la concentración. Todo un movimiento social se interpone entre él y la puerta del inmueble.